YOLANDA BEDREGAL Y LA POESÍA BOLIVIANA

YOLANDA BEDREGAL

Yolanda-Bedregal

Yolanda Bedregal nace en la Paz el 21 de septiembre de 1.913. Hija del Dr. Juan Francisco Bedregal, escritor, catedrático y Rector de la Universidad de La Paz y de Carmen Iturri Alborta. Muere en La Paz el 21 de mayo de 1.999.Asiste a una escuela primaria fiscal y obtiene el bachillerato en el Instituto Americano de La Paz. Estudia en la Academia de Bellas Artes y es la primera boliviana en obtener una beca para estudiar estética en la Universidad de Columbia en Nueva York.

Español: Edificio del Banco Central de Bolivia...
Español: Edificio del Banco Central de Bolivia, La Paz, Bolivia. Esperanto: Oficejo de la Banko Centrala de Bolivio en La Pazo (Photo credit: Wikipedia)

Español: Edificio del Banco Central de Bolivia, La Paz, Bolivia. Esperanto: Oficejo de la Banko Centrala de Bolivio en La Pazo (Photo credit: Wikipedia)

Para hablar de Yolanda Bedregal hablemos un poco de Agustín Aspiazu…

agustin-aspiazu-1959

FUENTE: es.wikipedia.org

Nació en IrupanaLa PazBolivia, en 1826 y murió en La Paz, en 1897 Enciclopedista, poeta y abogado. Desde el punto de vista literario, fue autor de poemas que publicó también en periódicos. Auténtico erudito, publicó libros sobre física, medicina, astronomía y geografía.Creó el Centro de Estudios Jurídicos, que posteriormente se convertiría en el Colegio de Abogados. Presidente de la Corte Superior de Justicia de La Paz. Profesor y docente universitario. Ministro de Guerra (1976) y Ministro de Instrucción Justicia y Cultura (18771878). Rector de la UMSA en dos gestiones (1886 y 1896). “Es el mayor cultor enciclopedista de la ciencia en Bolivia, y una individualidad científica hasta hoy insuperada”, afirma Ramiro Condarco Morales. A lo que Josep Barnadas agrega que “representó claramente el espíritu positivista ilustrado, antidogmático y optimista de la segunda mitad del siglo XIX”. En cuanto a su faceta literaria, el bibliógrafo Arturo Costa de la Torre registra una novela de su autoría bajo el título de Gualterio. Muchos de sus otros escritos literarios están dispersos en periódicos y revistas de su época. La escritora Yolanda Bedregal rescató uno de sus poemas en su Antología de la Poesía Boliviana, aquel titulado Elegía a mi ciudad, que dice en una parte:

“Mirad la virgen india, miradla reclinada
Como en el quinto cielo la voluptuosa hurí;
En esa eterna cuna de roca abrillantada
Que forma el Illimani y el Huayna Potosí.”

La Paz ladies
La Paz ladies (Photo credit: amyfallon)

La Paz ladies (Photo credit: amyfallon)

5POEMAS DE YOLANDA BEDREGAL

ComoComo (Photo credit: Axel V)

Fuente: zonaliteratura.com

Resaca

Cuando ya la resaca deje mi alma en la playa,
y del arco agobiado de mi espalda se vaya
el ala cercenada, cual vela desafiante,
en cicatriz y estela prolongará el instante.

Quedarán vigilando, símbolo intrascendente,
dos pobres ojos pródigos y una mendiga frente.
¡Catacumba de agua, amor! ¡No me conoces!
Ni nadie nos conoce. Sólo hay fugaces roces,
desencuentros, en la prieta mudez de encrucijadas.

Expían su demora presencias nunca halladas.
No son cruz ya los brazos ni altar para holocausto
de salvajes ternuras. Con su claror exhausto,
un sol desalentado ahonda los abismos.
Somos polvo y lucero, todo en nosotros mismos.
Para esta elemental ceniza taciturna
sea la inmensa lágrima del Mar celeste urna.

Volcan Saciel - View of Bolivia
Volcan Saciel – View of Bolivia (Photo credit: richd777)

Volcan Saciel – View of Bolivia (Photo credit: richd777)

Nacimiento

Ultimo día del invierno y primero de la primavera.
Ultimo día de la tibia tiniebla de la entraña
para entrar en la fría luz del mundo.

Yo estaría madura de la sombra, de la nada,
del amor: madura de la carne en que crecía.
Y asomo mi cabeza con un grito:
flor de sangrante herida
cúspide lúcida del dolor mas hondo
jubiloso momento de tragedia!

Mi madre habrá tenido sus ojos, lacrimosa,
a la semilla de las cruces.

Nadie pensaba entonces que relojes
de cuarzo o girasol la esperarían.

Al vórtice de esta hora, cuantos muertos
habrá resucitado en el vagido
que tenia la alcoba de luz verde.

Yo habría de cumplir cuantos designios,
tendría que repetir la mascara de algún antepasado
quién sabe la ponzoña de su alma, o su nobleza;
realizar sus venganzas, restañar sus fracasos.

Venir de la resaca de unos seres lejanos
que se amaron un día
que se encadenaron con la vida
ser argolla mas de esa condena.

Saber que somos frutos de un punto de alegría
y ese germen, ¡Dios mío!
desde qué grietas sube, de qué simas?

De la tibia tiniebla a la luz fría
hendiendo vida y muerte
la frágil levadura su eternidad mordida.

Vista de uno de los mercados de la Ciudad de L...
Vista de uno de los mercados de la Ciudad de La Paz (Photo credit: Wikipedia)

Vista de uno de los mercados de la Ciudad de La Paz (Photo credit: Wikipedia)

Viaje inútil

Para qué el mar?
Para qué el sol?
Para qué el cielo?
Estoy de viaje hoy día
en viaje de retorno
hacia aquella palabra sin orillas
que es el mar de mi misma
y de tu olvido.
Después de que te he dado mar y cielo
me quedo con la tierra de mi vida
que es dulce como arcilla
mojada en sangre y leche.
Ahora me sobra todo lo que tuve
porque soy como acuario y como roca.
Por mi sangre navegan peces ágiles
y en mi cuerpo se enredan las raíces
de unas plantas violetas y amarillas.
Tengo en la espalda herida
cicatrices de alas inservibles,
y un poquito en mis ojos todavía
hay humedad inútil de recuerdos.
Pero, que importa todo esto ahora?
cuanto estiro los brazos y no hay nada
que no sea yo misma repetida.
Acaso no soy mar y no soy roca?
Misterios de colores en mi vida
suben y bajan en mareas altas
y extraños animales y demonios
se fingen ángeles y helechos en mis grutas.
Están además el mar, el sol, la tierra.
Ahora que he vuelto de un amor inmenso,
tengo ya en la palabra sin orillas
lo que pudo caber entre sus manos.

IMG_9205
IMG_9205 (Photo credit: Wikipedia)

IMG_9205 (Photo credit: Wikipedia)

Rebelión

Miraba yo la pampa inmensa soñando con el mar.
Miraba yo la pampa tensa, tan alta, tan serena,
tocando con el cielo su frente de cristal;
un acorde de grises y violetas su manto,
que altura en la belleza!
que altura en la belleza!
que majestad estática en el día altiplánico!

De pronto un niño llora.
Entre la paja brava, con su ponchito viejo
llora un niño. Por que?
Quien sabe…

El indio aymará se lleva el grito en su raza,
y su clamor innato
desgarra la serena nobleza del paisaje.

Un niño, un llanto humano es una herida abierta
que ensangrienta este mundo.
Tiemblan y se estremecen los monolitos míticos:
se rompen y entreveran los caminos de paz.
Hay maldad en la tierra.
Arde lo que era de hielo.

Las palabras suaves se crispan en los puños
desafiando al relámpago.
Corro sobre la pampa desaforadamente;
me quema el corazón como una brasa.
Hay maldad en la tierra, hay injusticia.

Quizás mas lejos halle la bandera que busco.
Quiero la gleba abierta con sus labios de surcos
como un libro de música.
Quiero que se calme este llanto de niño
que es llanto del mundo.

English: View of La Paz from Av. del Ejército ...
English: View of La Paz from Av. del Ejército in 2008. At the back, The Americas Bridge. (Photo credit: Wikipedia)

English: View of La Paz from Av. del Ejército in 2008. At the back, The Americas Bridge. (Photo credit: Wikipedia)

Alegato inútil

Cada día tenemos más salobre la saliva.
La migaja se crispa
ante la entornada puerta del perdón.
Cada día se saltan a las uñas
los dos niños morenos de los ojos
que fueron ángeles despiertos
a celestes honduras.

¿Con qué habrá de rematar el alegato
que está y en el tope del sollozo?
Cada hora se ha hecho voraz
como engranaje de colmillos;
los pasos se han desacostumbrado
a la caricia de la grama húmeda;
el aire avanza granizado de saetas.

Conduélete, Señor, a ti clamamos.
¡Así tu mundo tambalea!
No somos Job, oh Padre; ¡no te tornes padrastro!

¿Acaso estás enfermo, o te pudres
con este vaho que te sube desde nos?
No te tornes padrastro, buen Dios.

Sonríe una vez sobre tu Hechura.
Regresa a tu niñez de Primer Día
cuando soplabas burbujas de color
y te brotaba de las sienes
boscaje y pleamar.
Eras entonces sin arrugas,
y era tu barba de cristal
lira entre los dedos de la luz.

Sonríe, Padre, sobre el Libro mancillado,
y todos en Tu nombre
escribiremos PAZ.

La simple trinidad de una palabra:
bandera universal para soñar;
hostia de comunión para construir;
extramaunción para vivir.

Perdona, Dios, esta mi turbia arena…

El Salvador - Pacific Coastline
El Salvador – Pacific Coastline (Photo credit: Rick’s Pics (Montreal))

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irupanairupana (Photo credit: Szymon Kochanski)

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