MATERIALMENTE POBRES – "LITERATURA DE INVOLUCIÓN"

Materialmente pobres

SACADO DEL BLOG DE SILVIO RODRÍGUEZ

FUENTE: http://www.segundacita.blogspot.com.es/

 

En la entrada anterior recibimos muchas muestras de solidaridad por el daño que nos hizo el huracán Sandy. Incluso apareció la idea de hacer una colecta para los damnificados, aprovechando los próximos conciertos que haremos por el cono sur americano. Yo respondí pidiendo un poco de paciencia, seguro de que nuestra respuesta al desastre iba a ser inmediata y enérgica, como es costumbre en nuestro país cuando ocurre este tipo de cosas. Por esos días algunos segundaciter@s se hicieron preguntas en voz alta que inevitablemente me llevaron a reflexiones. No era el mejor momento para ponerme a pensar en estas cosas, porque me encuentro ensayando intensamente para la gira, y cuando llego a casa continúo elaborando ideas musicales. Pero ¿quién para el pensamiento? Así que una mañana, muy tempranito, antes de irme a ensayar, esbocé una idea y se la mandé a Guillermo Rodríguez Rivera y a Víctor Casaus, para que me dijeran lo que pensaban. Esta entrada consiste en eso: en lo que tecleé esa mañana y le mandé a mis amigos, y en lo que ellos me respondieron. En cuanto les leí, me di cuenta de que lo dicho por ellos completaba y ampliaba mi planteo inicial. Por eso les propuse que lo publicáramos. En definitiva se trata de asuntos que a todos nos interesan. Víctor, por estar también en un berenjenal de trabajo, fue más parco y “amenazó” con seguir participando aquí en el blog, cuando tuviera un chance.
He aquí lo que yo expuse:
Materialmente pobres
La verdad es que somos materialmente pobres. No tenemos grandes yacimientos, excepto de níquel, cuyo valor ha bajado en el mercado mundial en los últimos años. También parece que tenemos algo de petróleo, lo que se está explorando todavía. Estamos rodeados de agua salada pero tenemos poca dulce: no tenemos ríos caudalosos de los que pudiera extraerse fuerza para turbinas generadoras de electricidad.
Nuestro más valioso yacimiento es el humano, porque gran parte del pueblo está instruido, gracias a una política correcta que se instauró desde hace medio siglo. Eso y la tierra, aunque es difícil que un pueblo educado decida dedicarse a la agricultura. Los estudios relacionados con el campo trataron de estimularse, pero la mayoría quería ser médico, ingeniero, arquitecto, o sencillamente vivir en las ciudades. Uno de los dramas anteriores a la Revolución era que las tierras pertenecían a grandes latifundios, generalmente de empresas foráneas; los que la trabajaban no eran propietarios sino peones. La Revolución hizo dos reformas agrarias y repartió tierras a quienes las querían trabajar, pero por una política agraria sin luz larga los hijos de los propietarios de tierras se fueron de los campos, y hoy resulta que hay que importar la mayoría de los alimentos que consumimos, a pesar de que podríamos producirlos.
No me ofende que alguien nos diga pobres, porque somos dignos. Fuimos capaces de lanzarnos a una concepción elevada del ser humano. Quizá pecamos de idealistas, pero teníamos dos mundos que comparar: el injusto que habíamos vivido y el solidario que soñábamos construir. Los desganos actuales no son por falta de memoria: es que los que comienzan a decidir no tienen edad de recordar lo que fuimos. Y ¿qué convence a las nuevas generaciones de que respondan por las vidas de sus abuelos, más que por la propias? El mundo parece funcionar por reglas ancestrales, por lo básico que se suele entender: si trabajas, tienes; si tienes, te das el gusto de hacer lo que desees.
La actualidad parece estar violentando nuestro espíritu al volvernos realistas, lo que en cierto sentido podría parecer que nos empobrece, porque nos hace sacar más cuentas, no sólo de lo que tenemos y aspiramos sino de lo que estamos dispuestos a dar. Muy al principio de la Revolución, Fidel dijo una vez: “Nos casaron con la mentira y nos obligaron a vivir con ella. Por eso nos parece que se hunde el mundo cuando escuchamos la verdad. Como si no valiera la pena que el mundo se hundiera, antes que vivir en la mentira.” (*) Aunque parezca contradictorio, lo cierto es que la forma de ser que teníamos, la más elevada, la más altruista, además de bien, también nos hizo daño: creó demasiada seguridad. Fabricamos un mundo en el que, incluso sin trabajar, algunos podían sobrevivir. Y lo cierto es que somos un país sin mejores recursos que nosotros mismos, los que lo habitamos.
Si pensamos que es justo que todos tengamos derechos, no debemos olvidar que también es muy justo que todos aportemos. Porque no se trata de que por haber nacido nos toquen todas las bondades, y nos las den, y después nos las sigan dando, como si la vida fuera un interminable biberón; se trata de que, porque nacimos y somos ayudados a sobrevivir, tengamos la oportunidad de ganarnos el bien que seamos capaces de realizar. Ese principio, el derecho a lo honradamente trabajado, debiera ser nuestra mayor riqueza.
 (*) citado de memoria.
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Respuesta de Víctor:
silviano:
te comento rápido. y después te mando dos msjitos más rápidos entodavía sobre otros temas.
el texto me parece bueno para el blog porque abrirá conversaciones y debates sobre varios temas muy importantes: los sueños soñados y la cruda realidad actual; el énfasis en que la mayor riqueza es el llamado capital humano, fruto de aquellos sueños implementados a través de la educación…
uno de los problemas más graves para la agricultura fue  que la luz larga que se aplicó no fue acertada: intentó el desarrollo a partir de las grandes grandes empresas  agrícolas estatales que no fueron eficientes: una especie de tercera reforma agraria se está realizando desde hace pocos años eliminando esas grandes empresas y entregando la tierra a campesinos y cooperativistas.
el fracaso de la producción de alimentos también tuvo que ver con la pertenencia de cuba al came, donde nos tocaba aportar azúcar, niquel y otros productos y las frutas y vegetales llegaban desde bulgaria, la urss, etc. (hay un poema satírico excelente de guillermo sobre eso).
en el aspecto interno otra acción devastadora fue la del cordón de la habana que eliminó las plantaciones históricas de frutales para sustituirlos por café caturra, que no fructificó, como sabemos (está lo contado por raúl sobre el café: enseñamos a los vietnamitas a cultivarlo y ahora es el segundo productor de café del mundo. ah, qué chinitos esos!
en el final creo que habría que mencionar los deberes de los que trabajan y de los que dirigen y organizan, que también deben hacerlo bien, y rendir cuentas por ello.  la metáfora de los pichones (el pueblo, los trbajadores) con los picos abiertos esperando que les echen cosas en el buchecito, que apareció en granma hace pocos años no menciona la responsabilidad de los que les ponían las lombricitas y además animaron la política de piquitos abiertos.
esas y otras cosas podrían salir de los comentarios, y será bueno.  la entrada hace énfasis en la ética, además de la necesaria racionalidad, y eso es muy importante en estos momentos, creo.
abra-son con tecleo relámpago,
victoriano
Cuando lo vi a lo lejos creí que llevaba aureo...
Cuando lo vi a lo lejos creí que llevaba aureola, pero luego me dijeron que era un sombrero. Emblemático revolucionario cubano y muy querido por el pueblo, Camilo Cienfuegos Gorriarán murió en 1959 en circunstancias poco claras. Su figura está emplazada sobre la fachada del Ministerio de la Informatica y las Comunicaciones (MIC) de Cuba, frente a la Plaza de la Revolución. (Photo credit: Wikipedia)
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NovioPerfecto
NovioPerfecto (Photo credit: Wikipedia)
Respuesta de Guillermo:
Silvio:
Tu reflexión me parece éticamente irreprochable.
El derecho a lo honradamente trabajado es lo que debe tener un ser humano y conste que ahí operan las circunstancias que rodean ese trabajo y que pueden magnificarlo y hacerlo mucho más valioso, o degradarlo y hacer que finalmente no se evalúe en lo que es.
El hombre está en las redes de esas circunstancias que, muchas veces, no dependen de su bondad ni de su talento.
Cuando tú hablas de las dos reformas agrarias que hemos hecho, no puedo dejar de decirte que si la primera fue una maravilla, la segunda fue el inicio de una cadena de desaciertos que nos llevó a una suerte de neoliberalismo al revés.
Si los neoliberales quieren deificar el mercado y minimizar el estado, nosotros hicimos exactamente lo contrario: casi desaparecer el mercado y construir un superestado que lo manejara todo.
La segunda reforma agraria, con fincas de hasta 5 caballerías – en lugar de las 30 de la primera – desvastó nuestra ganadería. El estado tenía sus grandes extensiones de tierra, pero su ganado iba a ser semiholstein, los F1, que precisaban de alimento especial y no de la humilde pangola que comía el cebú, que dicen que le vendimos a Brasil, porque aquí criaríamos un ganado superior. Pero esa crianza precisaba de los recursos que se fueron cuando se fue la URSS. Confiamos en lo que no era confiable. Después de la 2da RA, vino la Ofensiva Revolucionaria urbana, para completar.
Colectivizamos la tierra (no a la fuerza, como lo hizo Stalin) sino prometiéndole a los campesinos lo que no se podía cumplir. Los que no creyeron en los planes de la Revolución y no entregaron la tierra, hoy son los ricos de nuestros campos. Los abuelos de mi  mujer  — paisanos tuyos, del sur de La Habana — fueron de los que creyeron y se empobrecieron.
Como dices, le facilitamos a la juventud campesina el abandonar el campo. Se becaron e hicieron profesionales, pero resultó que tampoco tenían posibilidades, y entonces dejaron Cuba. Nos desangramos día a día por toda la gente joven inteligente que se nos va. Nos roban cerebros, es verdad, pero hay centenares de jóvenes que van encantados a vender los suyos. Ese es el dilema.
Los lineamientos no alcanzan. Seguimos presos en los tabúes de siempre. Los profesionales no pueden trabajar, los profesores no pueden dar clases particulares a pesar de los desastres de la educación, los peloteros no pueden jugar fuera en ligas profesionales. Se les va la juventud, que es la edad del deporte. ¿No podrían jugar fuera en el verano y en invierno en Cuba, como hicieron Miñoso, Amorós y Marrero? Si como dices, y es verdad, es el “yacimiento humano” nuestra riqueza, ¿por qué maltratarlo?
El poder que jamás se pierde, haga uno lo que haga, puede ser también un “interminable biberón” que no nos deja poner los pies en la tierra. Jorge Luis Borges, que no era revolucionario, pero era brillante, se refirió al “antiguo alimento de los héroes: la falsía, la derrota, la humillación”. Hay que ser derrotado, que me humille esa derrota, salir del poder y poder pensar de veras qué hice mal, cómo me levanto” y que acaso venga otro, aunque sea peor, a intentar hacer lo que yo no pude. Es lo que creo, hermano, y yo me voy a morir aquí porque, a pesar de los pesares, esta es la experiencia más hermosa que nos ha tocado vivir.
Pero Beach, West Sumba
Pero Beach, West Sumba (Photo credit: GlobalCitizen01)